martes, 26 de mayo de 2015

¿Capilla de los Conde... qué?

La famosa Catedral de Burgos estuvo abierta a todo el público hasta el año 2002 donde cerró su puerta principal abriéndola solo con entrada de pago. Este cambio provocó una división dentro del monumento histórico, el cual, queda ahora separado en dos, la parte “gratuita y de culto”, donde se encuentran las dos capillas a las que acuden los fieles a misa; la Capilla de Santa Tecla y El Cristo, y conocido Papamoscas que toca las horas.

La entrada que se cobra para poder realizar la visita al monumento ronda los siete euros, un precio asequible, que además se ve reducido para los niños, los estudiantes y los jubilados. Da la impresión de que a los burgaleses no les parece lo suficientemente barato, o bien no se han enterado de que los martes por la tarde de 16.30h a 18.30h la entrada es gratuita, o eso quiero imaginarme, porque la otra opción es pensar que no tienen ningún interés en visitar la Catedral que da fama a su ciudad, cuando deberían pegarse por contemplar tal ejemplar gótico. Esto no lo digo yo, lo afirman las estadísticas del 2012 publicadas en el Diario de Burgos, donde se recoge que de una media de 350.000 visitantes al año, el 88% son extranjeros.

Esto no es lo más preocupante, al fin y al cabo tan solo son números. Lo preocupante es salir a la calle y preguntar a un vecino, un burgalés “de pura cepa”, o un transeúnte cualquiera por la Capilla de los Condestables, el nombre de la gran escalera o quién construyó el cimborrio, y no obtener respuesta.

¿Quién es el burgalés y quién el extranjero cuando no sabemos responder a cuestiones del monumento que nos da nombre? ¿A caso no sería una vergüenza que nos preguntasen nuestro nombre y no supiéramos contestar? La Catedral de Burgos es nuestra historia y nuestro recuerdo, nuestros apellidos y nuestro nombre.

Una sociedad se define por su lengua, sus tradiciones, su cultura y su arte. ¿Es Burgos una sociedad que no se conoce a sí misma? Que se levante Doña Mencía, el condestable de Castilla o el Cid Campeador si hace falta, pero que se levante alguien y cambie esto, que si seguimos así, lo único que nos quedará de burgaleses será el suelo que pisamos y la morcilla que comemos.

¿Qué es lo que está pasando para que conozcamos mejor el Empire State Building, la Torre Eifel o el Big Ben antes que nuestra propia Catedral? ¿Es culpa del precio o del poco interés por el arte? ¿Es culpa nuestra o es que… ? Es que nada, está claro que la culpa es nuestra y no hay discusión.

Todos los problemas tienen una solución, y este caso no es menos. Es hora de concienciarse y entender que sentados no se avanza. Como dice la letra de la canción Man in the mirror: “si quieres hacer del mundo un lugar mejor, échate un vistazo a ti mismo y cambia” (Michael Jackson). Si te consideras burgalés, demuéstralo, empieza contigo mismo.

Mariola Trigo López

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